via todas las campanas


Los voluntarios se preparan para la llegada de 200 niños a los que repartirán ropa de invierno en la casa del JRS en Bab Touma, Damasco (Jesuit Refugee Service)
Beirut, 20 de febrero de 2013 - Para muchos de los voluntarios que en Siria destinan su tiempo a trabajar con el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), el día sólo termina cuando han hablado con su familia y saben que están a salvo.

Una manera de sentirse segura fue, explica, Huda, voluntaria del JRS en Alepo, invitar a su padre a trabajar con ella en el almacén de distribución de suministros de emergencia, zapatos y ropa de invierno. Siguiendo su ejemplo, otros voluntarios también han comenzado a invitar a sus padres a participar.

"Es mejor que tenerlos esperándote con ansiedad todo el día, y que luego al llegar a casa te regañen. De esta manera, también se involucran y entienden mejor cuál es nuestro trabajo. También se sienten mejor con ellos mismos porque están haciendo algo".

Con el reciente aumento del equipo en Alepo, el rango de edad de los voluntarios se ha ampliado desde los 17 hasta los 70 años. Sólo en enero, más de 7.000 personas recibieron asistencia del JRS Alepo en forma de ayuda de emergencia, la mayor parte de la cual fue entregada por los voluntarios.

"En realidad va muy bien tener personas mayores en el equipo, ya que su experiencia de vida es muy útil. Los voluntarios más jóvenes tienen buenas intenciones, pero a veces son crédulos e ingenuos".

Otros proyectos en Damasco y Homs también dependen en gran medida de los voluntarios.

Fouad Nakhla, SJ, director del proyecto en Damasco, habla con ternura de los voluntarios que ayudan en los centros de Touma y Bab Dwelaa.

"Sin los voluntarios, el proyecto apenas existiría. No somos nada sin ellos".

En la actualidad hay hasta 200 voluntarios regulares en Siria, que ayudan a diario. A veces, este número llega a 400 cuando las actividades que tienen lugar necesitan de más voluntarios.

Voluntarios en toda la región. Igualmente, en Jordania los voluntarios provienen de las comunidades de refugiados - iraquíes, sudaneses, somalíes y sirios - así como también los hay extranjeros.

Uno de los proyectos más exitosos en Ammán, Jordania fueron las clases nocturnas iniciales para refugiados sudaneses y somalíes, dirigidas por una voluntaria norteamericana.

En el Líbano y Turquía, una vibrante comunidad de expatriados acude regularmente a ayudar. En la iglesia de San José, en Beirut, muchos voluntarios de las universidades locales vienen a ayudar a preparar las cestas de comida y a distribuirlas entre las familias de refugiados en la ciudad.

Agata Kawicka, que trabajó con el JRS en Turquía durante cuatro años, lo explica:

"Podemos escribir sobre refugiados, leyes y sistemas, pero en Ankara lo que más asombra es la implicación y participación de la comunidad de expatriados en el proyecto. El proyecto no existiría sin estos 20 voluntarios que acuden de forma regular para ayudar, o por los cientos de personas que constantemente donan productos".

Sólo el mes pasado, el JRS Turquía recibió la donación de 200 mantas nuevas y 80 chaquetas. Una solicitud de dos sillas de ruedas fue contestada en menos de dos horas.

"También puedo ver que cada vez más turcos se involucran. Lo hacen con discreción, pero hacen mucho por los refugiados".

Actualmente, en Ankara, unos voluntarios están preparando un programa especial de lengua inglesa para ayudar a los refugiados que en breve serán reasentados en países anglófonos.

Nawras Sammour SJ, director del JRS Oriente Medio y Norte de África, elogia a los voluntarios por su apoyo:

"Nuestros voluntarios en la región están completamente dedicados a las personas a las que servimos. En Siria, a veces arriesgan sus vidas, yendo y viniendo a nuestros centros, incluso cuando hay combates cerca".

¿Cómo puede ayudar? Si usted desea apoyar el trabajo del JRS en Siria y en los países vecinos, puede hacerlo aquí.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS Oriente Medio y el Norte de África