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Al trabajar en algunas de las zonas más peligrosas de Siria, vemos la realidad de la vida cotidiana, y el ingente sufrimiento de la gente corriente. El fracaso de la comunidad internacional de encontrar una solución integradora y su incapacidad de responder a la difícil situación de los sirios ha permitido que la crisis se profundice, dijo el director del JRS en Oriente Medio y Norte de África, Nawras Sammour SJ.
El respeto por la diferencia debe ser garantizado en la nueva Siria

Beirut, Roma, Washington DC, 1 de febrero de 2013 – Ante la reciente intensificación de la violencia y la escasez de alimentos y de otros productos básicos, el Servicio Jesuita a Refugiados pide a la comunidad internacional que priorice las necesidades humanitarias de la población civil en Siria y en las vecinas Jordania y Líbano. Es absolutamente esencial que una ayuda de emergencia incrementada se dirija a las organizaciones que trabajan sobre el terreno,  tanto para suministrar la ayuda que mantiene con vida a la creciente cifra de personas desplazadas como para promover la cooperación por encima de la divisiónétnica y religiosa.

El miércoles, durante una conferencia en Kuwait, los donantes internacionales se comprometieron a donar 1,5 mil millones de dólares para responder a las necesidades de asistencia humanitaria de las personas afectadas por la crisis política y militar en Siria. Si bien es una excelente noticia que el total prometido supere los mil millones de dólares en asistencia que se preveían para los meses de enero a junio, no hay ninguna garantía de que el dinero llegue a tiempo ni que se entreguen las cantidades comprometidas.

"Al trabajar en algunas de las zonas más peligrosas de Siria, vemos la realidad de la vida cotidiana, y el ingente sufrimiento de la gente corriente. El fracaso de la comunidad internacional de encontrar una solución integradora y su incapacidad de responder a la difícil situación de los sirios ha permitido que la crisis se profundice", dijo el director del JRS en Oriente Medio y Norte de África, Nawras Sammour SJ.

"Más de cuatro millones de sirios necesitan asistencia urgente. Además, con el invierno han llegado fuertes lluvias, inundaciones y nevadas, complicando las actividades de socorro de emergencia. A pesar de los esfuerzos de muchas organizaciones y comunidades, se necesita más ayuda", dijo el P. Sammour.

Los alimentos siguen siendo la necesidad más urgente, especialmente en Siria, donde más de dos millones y medio de personas están desplazadas y hay una grave escasez de comida. La necesidad de vivienda es cada vez mayor para los que han quedado sin hogar debido a la destrucción provocada por el conflicto. La atención sanitaria es vital, especialmente para las personas con enfermedades crónicas o terminales que necesitan medicación o tratamiento. Los recursos disponibles para los pacientes en los hospitales están disminuyendo, a pesar de que el número de personas que necesitan ser atendidas ha crecido abrumadoramente.

Los sirios que han perdido su documentación no pueden inscribirse como refugiados en los países vecinos. Hay cada vez más informes de sirios detenidos a los que se les niega el acceso a la asistencia jurídica en los países vecinos. El JRS insiste en que se permita al Comité Internacional de la Cruz Roja tener acceso a los prisioneros.

Contrariamente a la versión simplista que el gobierno y los medios de comunicación presentan, este no es un enfrentamiento de naturaleza sectaria. En general, los cristianos no han sido blanco directo en este conflicto. Como la mayoría de los sirios, han sido víctimas de las circunstancias. Si diéramos crédito a este punto de vista, la capacidad de las organizaciones como el Servicio Jesuita a Refugiados para ayudar realmente a los necesitados, independientemente de su filiación religiosa, se habría visto comprometida.

Sin embargo, cuanto más se prolonga el conflicto y más los observadores influyentes tratan de encontrar soluciones dentro de este enfoque étnico-religioso, mayor es el riesgo de conducir el problema a un enfrentamiento sectario donde impere el ojo por ojo. Esta perspectiva sólo sirve para proporcionar soluciones a corto plazo que a la larga no ayudarán a la reconstrucción de Siria como una sociedad multirreligiosa y plural. Hay que encontrar una solución que tenga en cuenta todos los factores subyacentes en el conflicto, y trabajar la mejor salida posible para todos.

Para más información contactar con:
  • Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS Oriente Medio y Norte de África, tel:. 961 712 73 136; middleeast.communications@jrs.net; www.jrsmena.org
  • Christian Fuchs, director de comunicación del JRS USA., tel: +1 202.629.5946; cfuchs@jesuit.org; www.jrsusa.org
  • James Stapleton, coordinador de comunicación del JRS Internacional, tel. +39 346 234 3841

Notas para el editor
El JRS Oriente Medio y África del Norte ha estado presente en Oriente Medio desde 2008. Con proyectos en Turquía, Siria, Líbano y Jordania, en esta región el JRS atiende las necesidades de los refugiados y solicitantes de asilo procedentes de Iraq, Afganistán, Sudán, Somalia, Irán y Siria.

A medida que la región queda sumergida por la crisis humanitaria derivada del conflicto de Siria, el JRS responde con ayuda de emergencia suministrando mantas, colchones, botas y ropa de invierno, canastas de alimentos y comidas calientes, medicamentos básicos, vivienda cuando es posible, y atención educativa y psicosocial. En toda la región, más de 50.000 familias han recibido el apoyo del JRS en 2012. La ayuda de emergencia se lleva a cabo en Siria, Líbano y Jordania, mientras se mantienen los proyectos normales para las comunidades refugiadas en Turquía y Jordania.

El JRS en el mundo
El JRS trabaja en más de 50 países de todo el mundo. La organización cuenta con más de 1.200 trabajadores entre laicos, jesuitas y otros religiosos para responder, entre otras, a las necesidades sociales, educativas y sanitarias de aproximadamente 700.000 refugiados y desplazados internos, más de la mitad de los cuales son mujeres. Sus servicios se ofrecen a los refugiados independientemente de su raza, origenétnico o creencias religiosas.