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La escasez de pan en Alepo, y en toda Siria, ha exacerbado una crisis humanitaria ya extrema (Avo Kaprealian y Sedki Al Imam/JRS)
Beirut, 18 de diciembre de 2012 – Finalmente, tras casi dos semanas de cortes energéticos, la mitad del suministro eléctrico en la norteña ciudad de Alepo se restauró el pasado miércoles. Sin embargo, la aguda escasez de pan que padece el país continúa, agravado por la escasez de gasóleo, gas y calefacción.

El personal y voluntarios del JRS en Alepo están preocupados por los desplazados que intentan acceder a los servicios de ayuda de emergencia en tales circunstancias.

Durante los cortes de electricidad, la cocina de campaña del JRS se convirtió en el eje alrededor del que se movieron las actividades, ya que era uno de los pocos lugares donde había algo de calefacción.

"Todo el mundo quiere estar en la cocina de campaña - es el único lugar donde hay calefacción, alimentos, electricidad y agua caliente", explicó Elías*, un miembro del personal del JRS y coordinador de esta cocina.

Recientemente, la cocina ha alcanzado un nuevo récord al distribuir 300.000 comidas en seis semanas. A un coste de 340.000 libras sirias (3,770 dólares) al día, la cocina de campaña elabora hasta 10.000 comidas diarias - un total de tres toneladas de alimentos - que se distribuyen entre los cinco albergues escolares de los que el JRS es responsable, aparte de a otras escuelas y mezquitas apoyadas por el JRS.

"Hemos tratado de reducir los costes mediante el uso de combustible de segundo grado para los quemadores, reduciendo la factura en un 50 por ciento. Nuestro consumo es de unos 170 litros diarios de gasóleo para cocinar y para hacer funcionar el generador de electricidad", dijo el coordinador de la cocina de campaña.

La capacidad de la cocina de suministrar electricidad constante ha sido de gran ayuda para el equipo del JRS.

"Vamos a la cocina a imprimir todas las listas de distribución necesarias, las listas de familiares y otros datos que se necesitan en el día a día... Allí cargamos nuestros teléfonos móviles, ordenadores portátiles, aparatos eléctricos y nos turnamos para darnos una ducha caliente", continuó Elías.

Otros desafíos logísticos. Debido al cierre de las rutas principales a muchas de las principales ciudades, y la inaccesibilidad a ciertos barrios, el equipo de extensión en Alepo a menudo pasa varias horas al día atrapado en atascos.

"Las congestiones de tráfico y los puntos de control nos retrasan mucho; es frustrante perder tanto tiempo", se lamenta uno de los coordinadores del programa de extensión.

Sin embargo, a pesar de estas dificultades en el funcionamiento diario de las operaciones, la distribución sigue aumentando de forma constante. Al menos 50 familias por día reciben las cestas de alimentos que reparte el equipo de extensión. En los días en que todo va bien y no hay retrasos importantes es posible que 100 familias puedan recibir sus cestas de alimentos. También se distribuyen mantas, colchones y artículos de higiene a las familias.

"Las necesidades más urgentes de las familias son el pan, ropa de invierno, zapatos y mantas. La calefacción es un gran problema, pero si no hay gas, combustible o electricidad, ¿cuál es la solución? La gente está cortando los árboles en las calles para hacer leña. En Alepo está haciendo mucho frío y muchos niños sólo tienen ropa de verano para vestir", explicó la coordinadora de la distribución, Rana*.

En el punto de distribución en el centro de Alepo, un promedio de 75 familias, previamente inscritas en el JRS, acuden diariamente para recoger sus cestas de alimentos. Estas son las personas que pueden acceder de forma segura al centro; el equipo de extensión se desplaza para llevar la ayuda a las que no pueden llegar.

"La semana pasada 125 familias llegaron al centro; creo que nuestro promedio diario pronto se incrementará a 100 familias por día, la gente está en extrema necesidad de todo", continuó Rana.

Proporcionar ropa. Todos los días, entre siete y 10 familias reciben un bono del centro de distribución que pueden utilizar en una tienda cercana para obtener ropa.

"El sistema de bonos intenta restaurar la dignidad al permitir a la gente elegir por sí misma el tipo de ropa que puedan necesitar. Nuestro trabajo no es sólo prestar asistencia de emergencia, sino también ayudar a las personas a enfrentarse a su situación psicológica", agregó Rana.

A medida que el conflicto entra en su vigésimo primer mes, los equipos del JRS prevén una mayor expansión de sus servicios para satisfacer las crecientes necesidades de las personas en circunstancias más vulnerables, tanto dentro como fuera de Siria.

¿Cómo puede ayudar?

A continuación se muestra una lista de elementos que la gente en Siria necesita con urgencia para sobrevivir el invierno. Con su ayuda financiera, podemos aliviar el sufrimiento de los sirios.
  • 50 euros: una canasta de alimentos para una familia de cinco personas durante un mes
  • 80 euros: un botiquín personal básico: un colchón, dos sábanas, una almohada, dos mantas de invierno-y toallas dos
  • 120 euros: ropa de invierno para una familia (jersey, chaqueta, pantalones, zapatos)
  • 160 euros: un mes de alquiler de un apartamento para una familia desplazada
  • 4.000 euros: coste de proporcionar comidas cocinadas para 10.000 personas durante un día
  • 8.000 euros: el coste de instalación de una cocina de campaña segundos
Para ayudar a apoyar el proyecto de emergencia del JRS, visite https://www.jrs.net/donate

*Los nombres en este artículo han sido cambiados para proteger la seguridad de las personas afectadas.