via todas las campanas
Siria: la cotidiana lucha por la supervivencia Los compromisos de los donantes deben priorizar la necesidad urgente de ayuda humanitaria para los sirios desplazados Irak: la esperanza en una peluquería Jordania: Un rayo de esperanza Jordania: un arduo y peligroso viaje hacia la seguridad Jordania: atrapados entre los recuerdos del pasado y la realidad de hoy Jordania: Soñando con un futuro en tierra ajena Jordania: el sueño de una Siria abierta Jordania: educación online, aprovechando las capacidades de los refugiados Jordania: refugiados que ayudan a refugiados El director del JRS Oriente Medio visita los Estados Unidos Líbano: una taza de té en la nieve Líbano: el antes y el después del desplazamiento a través de los ojos de un niño sirio Líbano: Encontrar casa en un nuevo lugar Líbano: mantener vivo un espíritu especial Líbano: la barrera del idioma impide que los niños y niñas sirios asistan a la escuela Líbano: niños refugiados que cuentan con una escuela Líbano: Corriendo con los amigos, otra vez Líbano: La escuela permite a los estudiantes soñar con el futuro Líbano: las niñas y los niños sirios necesitan algo más que una educación tradicional Líbano: las familias sirias huyen para proteger a sus hijos Líbano: xenofobia contra los sirios en las escuelas públicas Oriente Medio: grupos humanitarios y pro derechos humanos piden que la protección de los civiles sirios sea una prioridad mundial Oración por Siria: bienaventurados sean los pacificadores Seis años ya compartiendo historias de esperanza para el futuro de la población siria Siria: se amplían los servicios en medio de los disturbios Siria: entre el miedo a la violencia y la lucha por sobrevivir Siria: la escasez de pan y combustible en Alepo agrava los problemas diarios Siria: reuniendo a las familias Siria: clama por la paz Siria: el diálogo es la solución, no la guerra Siria: sirios desplazados luchan por encontrar un refugio Siria: animando a los desplazados internos a participar en la ayuda de emergencia Siria: el espíritu de resistencia se mantiene entre las ruinas Siria: un examen del papel de las mujeres desde una perspectiva humanitaria en la respuesta a los conflictos Siria: Encontrar comunidad en el Centro Alberto Hurtado Siria: aferrarse a la normalidad en Alepo Siria: la situación humanitaria en la región se deteriora rápidamente Siria: en el conflicto, la persecución afecta a musulmanes y cristianos por igual Siria: los refugiados iraquíes en los márgenes de otro conflicto Siria: El JRS pide una salida segura y protección para toda la población civil en Alepo Siria: el JRS amplía la ayuda de emergencia en Alepo Siria: Laila, el arte está en su corazón Siria: que este cuarto aniversario de la guerra sea el último Siria: redes locales de solidaridad y el JRS ayudan a las familias desplazadas Siria: un refugiado encuentra el propósito de su vida en el Centro Al Mukhales Siria: Sueños destrozados, ascuas de esperanza Siria: miles de desplazados tras el aumento de la violencia en Sheikh Maqsoud Siria: transformar el dolor en su herramienta más poderosa Siria: dos años de conflicto amenazan la educación y el bienestar de los niños Siria: actualización sobre la asistencia de emergencia del JRS Siria: actualización de la situación en Damasco Siria: necesidad urgente de suministros para el invierno Siria: la violencia en Damasco aviva la desesperanza y el miedo Siria: los voluntarios son esenciales para el trabajo del JRS Siria: el agua, el más simple de todos los dones Siria: por qué la gente huye y por qué necesita protección Siria: una fundación alemana de defensa de los derechos humanos reconoce el trabajo de la comunidad jesuita Siria: trabajar bajo los principios de neutralidad, no violencia e inclusión EE.UU.: el Servicio Jesuita a Refugiados con Siria Voces de Europa unidas para ayudar a los refugiados sirios


Los zapatos de los niños en la puerta de la casa de una familia siria residente en Ammán (Angelika Mendes/JRS)
Ammán, 31 de octubre de 2012 - Ahmed * nos recibió en una concurrida calle que serpentea cuesta arriba hacia su casa en un tranquilo barrio de Ammán. Le seguimos escaleras arriba hasta un apartamento simple de tres habitaciones. Intercambiamos los largos saludos árabes al entrar en la sala de estar. A excepción de algunos colchones en el suelo y una cómoda, la habitación estaba vacía.

Era pleno invierno, hace nueve meses, cuando Ahmed y su familia - esposa, hija, padres, tíos – llegaban por primera vez a Jordania. La vida aquí es dura. Pero en casa era imposible.

Antes de huir de Homs, Siria, Ahmed fue detenido y encarcelado durante casi 50 días en condiciones atroces. Los detenidos, hacinados, estaban obligados a permanecer de pie. Como resultado de su tiempo en prisión, Ahmed tiene problemas relacionados con la columna vertebral que ahora le impiden realizar cualquier tipo de trabajo.

Ahmed se mantuvo en silencio con la mirada fija en su rostro mientras fuma compulsivamente, así que su madre, Zeinah* es la que habla.

"Es muy raro que alguien en Siria sea liberado de la cárcel, tal vez sólo liberan a uno de cada 100", explica Zeinah.

La familia pagó 2.000 dinares jordanos (2.170 euros) de fianza.

"Vendimos todo, hasta la última cuchara, para reunir el dinero".

Antes de salir de Siria, Zeinah trabajó para el gobierno sirio durante 30 años sin problemas, pero cuando estalló la violencia empezó a tener miedo.

"Podía sentir que las cosas estaban cambiando y temía que me arrestasen".

"No hay suficiente comida en Siria, no hay pan. Lo destruyeron todo, las iglesias, las casas... Dos mil personas se reunieron para orar y manifestarse pacíficamente. No querían los combates" recuerda con tristeza Zeinah.

Exilio. La esposa de Ahmed nos sirve el café en pequeñas tazas decoradas en oro. Ella estaba embarazada de siete meses cuando huyeron desde Homs en un autobús a Ammán.

"Llegamos sin nada. Durante los primeros 50 días, vivíamos aquí y allá hasta que encontramos este apartamento."

Aquí viven juntos once miembros de la familia, tres generaciones.

"Es mejor comer polvo aquí que permanecer en Siria".

El hijo de Zeinah, de 14 años, trabaja en turnos de 12 horas en un bar de falafeles por cinco dinares al día. Él es el único sostén de la familia porque Ahmed y su padre no pueden encontrar trabajo. La familia vive de la caridad de los demás: la ropa y las medicinas les llegan de una iglesia local y de una clínica del barrio; la comida se la ofrece una ONG; los uniformes y las mochilas escolares se las da el Fondo de la ONU para la infancia (UNICEF), gracias a ello las dos hijas más jóvenes de Zeinah asistir a la escuela.

"Les gusta estar allí. [Pero] es tan difícil vivir aquí. ¡Todo es tan caro!".

La familia paga 200 dinares al mes por el alquiler de este apartamento de tres dormitorios. El marido de Zeinah necesita medicamentos para su presión arterial alta y por sus problemas cardíacos. Con la proximidad del invierno, están en extrema necesidad de mantas y combustible de calefacción.

En Siria tanto Ahmed como su padre eran conductores de furgonetas turísticas y tenían una buena vida. Su hijo mayor y su hija se han quedado en Siria.

"Tratamos de mantener el contacto con ellos, pero la conexión telefónica no funciona siempre".

Hasta que el polvo del actual conflicto se despeje, el futuro de la familia Zeinah y de otros refugiados sirios seguirá siendo incierto.

Angelika Mendes, Coordinadora de fundraising del JRS Internacional