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Voluntarios del JRS descargan materiales de emergencia para ser distribuidos a los desplazados sirios, Damasco, Siria
Ammán, 20 de julio de 2012 - Mientras otros organismos humanitarios tratan de acceder a las zonas de Siria donde es más necesaria la ayuda de emergencia, el Servicio Jesuita a Refugiados está llegando a miles de sirios desplazados.

Al trabajar en cooperación con las redes locales de solidaridad, con las bien organizadas redes de los jesuitas, y con los proyectos existentes del JRS en Siria, el JRS ha logrado ampliar sus servicios a muchos de los sirios desplazados más vulnerables en el país.

En las redes locales de voluntarios participan sirios de todos los sectores de la sociedad, así como de diversos orígenes étnicos y religiosos. Estas personas ofrecen su tiempo y energía, trabajando juntos para ayudar a aquellos desesperadamente necesitados.

Desde el aspecto logístico, el JRS está bien situado en centros urbanos de Siria para poder ayudar a coordinar estas actividades. A través de los esfuerzos conjuntos del personal del JRS, formado por una docena de personas, y varias decenas de voluntarios, se puede ayudar a un amplio grupo de familias desplazadas que han emigrado a las zonas urbanas.

Homs. A pesar de la destrucción de algunos barrios, en Homs todavía existen áreas habitables en la ciudad y la gente valientemente sigue adelante con su cotidianidad. La mayor necesidad en Homs son los productos básicos, que la gente ya no puede permitirse debido a la escasez crónica y al aumento drástico del coste de la vida.

Inevitablemente, muchas personas han quedado profundamente traumatizadas y necesitan apoyo psicosocial. En los centros de Homs, el JRS organiza actividades pensadas para ayudar a los niños a paliar las consecuencias de sus traumas y pérdidas, además de apoyar actividades educativas y recreativas. Algunos de los niños no han podido asistir a la escuela desde hace más de un año.

Alepo. Más al norte, en Alepo, el centro Deir Vartan del JRS ha evolucionado hasta convertirse en un lugar de acogida para las familias desplazadas de Homs, Idlib y de los alrededores de Alepo. En Deir Vartan, las familias se registran para recibir visitas de sus familiares y ayudas en especie.

Kemal, uno de los voluntarios en Alepo, explica cómo los voluntarios trabajan conjuntamente con el JRS

"Un grupo de voluntarios visita cada hogar y, dependiendo de las necesidades lo proveen todo: desde el alquiler – en los casos necesarios – hasta la instalación de cocinas, paquetes integrales de alimentos, productos de higiene y atención médica básica".

Siempre que sea posible, se les busca un empleo, pero las tasas actuales de desempleo son altas, y las oportunidades laborales disponibles son pocas.

"Hemos destinado muchos de nuestros fondos, especialmente a pagar alquileres, y a ofrecer apoyo en especie mediante nuestro propio esfuerzo y el JRS nos ha brindado su apoyo para nuestras actividades", dice Kemal.

Las visitas familiares son parte de la esencia de los servicios del JRS. A través de las visitas familiares se pone en práctica el principio de acompañamiento, en el que las personas pueden compartir sus historias y su dolor en un lugar seguro, y, gracias al apoyo moral, salen adelante.

Esta combinación de contacto personal y de apoyo material es la base de la respuesta del JRS. Durante las visitas familiares, el JRS está en condiciones de evaluar lo que hay y los servicios que cada familia pueda necesitar. Hasta la fecha, en Alepo, unas 6.000 personas han recibido asistencia.

En Damasco, una red similar de voluntarios del JRS está ayudando a distribuir ayuda material y en especie a las familias desplazadas de todo el país.

Si bien este estilo cooperativo de trabajo y asistencia de emergencia es eficaz, no es lo suficientemente amplio como para cubrir las necesidades del millón de desplazados internos sirios.

Sirios en Jordania. A pesar de los informes de que a los sirios se les impide salir del país por los puntos fronterizos oficiales, todos los días cerca de 1.000 sirios siguen llegando a Jordania. El ejército jordano los recoge y escolta hasta las instalaciones de recepción donde se les acoge y donde cuentan con los servicios básicos.

El JRS visitó a más de 200 familias sirias en Ammán y distribuyó canastas con alimentos de emergencia y artículos no alimentarios a 120 de éstas. Más de 100 niños sirios se inscribieron en el proyecto de educación informal del JRS para el verano. Muchos de ellos han estado sin escolarizar durante más de un año.

"Nuestra vida es mejor en Ammán que en Homs porque hay menos violencia y nuestro bienestar psicológico ha mejorado", dice una mujer siria de Homs, que vive en Jordania desde diciembre de 2011. "Pero echo de menos el hogar y quiero volver tan pronto como sea posible."

En el norte de Jordania, el JRS lleva a cabo visitas domiciliarias en Irbid, Ramtha, y cercanías. El programa de visitas a familias proporciona ayudas para el pago de alquileres y cestas con alimentos.

Se estima que 140 mil sirios han entrado en Jordania desde marzo de 2011. Como la cifra se multiplica cada día, el gobierno jordano y la Comisión de Derechos Humanos ha establecido planes de contingencia. Recientemente, el gobierno aprobó la construcción de campamentos de refugiados en el norte de Jordania para acoger a 130.000 refugiados, además de mantener las instalaciones de recepción existentes.

El JRS tiene previsto continuar con sus visitas a los hogares y de trabajar en la educación informal de los sirios en Jordania.

Los iraquíes en Siria. En cuanto a los iraquíes que buscaron refugio en Siria después de la violencia sectaria que se desató en su país de origen en 2006, la vida ha vuelto a caer en la incertidumbre. El JRS sigue prestando apoyo psicosocial y trabajando en la educación informal de los refugiados iraquíes que permanecen en Siria.

A pesar de que el gobierno iraquí ha hecho un llamamiento a los iraquíes para que abandonen Siria, muchos sienten que no pueden regresar a casa. Por otra parte, con una gran mayoría de las embajadas cerradas en Siria, las posibilidades de reasentamiento en los países más desarrollados han quedado pospuestas indefinidamente.

Unos han optado por quedarse, ya que han rehecho sus vidas en Siria y no tienen ningún deseo de huir de la violencia una vez más; otros se quedan en Siria, simplemente porque no hay otro lugar adonde ir.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS en Oriente Medio y África del Norte