Acompañamiento

La piedra angular de la misión del JRS es ofrecer servicios holísticos y humanos a las personas desplazadas por la fuerza. Ni todos los subsidios del mundo podrán remplazar la calidez de la asistencia que pueda ofrecer un ser humano a otro. El JRS reconoce la dignidad humana en los refugiados a través de su acompañamiento.

Este enfoque directo y personal de la interacción con los individuos y de la cooperación con los refugiados permite un empoderamiento mutuo de los refugiados y del personal del JRS. Es a través de este acompañamiento a los refugiados, impactados por su realidad en los campamentos, en las zonas de conflicto, en los centros de detención o donde se encuentren, que el personal del JRS sabe cuál es la mejor manera de servirles y defenderles en su nombre.

"Nuestro contacto cercano y directo con la gente, nuestra presencia junto a ellos, nos permite saber cuáles son sus necesidades reales," a dicho el P. Bernard Arputhasamy SJ, ex director del JRS Asia Pacífico.



Acompañar significa ser compañero. Somos compañeros de Jesús, así que también lo queremos ser de aquellos con los que él prefirió que le relacionarán: los pobres y los marginados. Esta es una acción práctica y efectiva. A veces es así cómo se brinda la protección, cómo se 'internacionaliza' una situación. La presencia de un equipo internacional puede llegar a impedir un ataque contra los refugiados. Es más, la presencia puede ser una señal. Que una persona libre elija voluntariamente y fielmente acompañar a los que no son libres, a los que no tienen otra opción que la de estar allí, es, per se, una señal, una manera de generar esperanza.

Nuestro acompañamiento reafirma que Dios está presente en la historia de la humanidad, incluso en sus episodios más trágicos. Sentimos esta presencia. Dios no nos abandona. Como trabajadores pastorales, actuamos según esta visión, y no nos apartan de este propósito ni maniobras políticas ni divisiones étnicas, ya sean entre los refugiados o entre las agencias y gobiernos que deciden su destino.

  • La importancia de estar y escuchar
  • Acompañar en la detención
  • Los blancos no lloran por los negros
  • Estar presente en situaciones aparentemente desesperadas
  • Ojos que no ven…
  • Ayudando a curar el mundo
La importancia de estar y escuchar

La Hna. Anne-Elisabeth de Vuyst, que trabajó para el JRS en América Latina, África del Sur y Europa, cree que estar junto a los refugiados es la "piedra angular" del trabajo del JRS. Saber que no estás solo es una experiencia transformadora que te hace sentir valorado a los ojos de los demás. La Hna. Anne-Elisabeth tiene a Jesús como el modelo por excelencia de compañero de los pobres y marginados, y cree que puede ser fuente de inspiración para todos nosotros.
Acompañar en la detención

"Por favor, acuérdese de nosotros". Taka Gani aún recuerda las palabras que un joven detenido le decía al final de su primera visita a un centro de detención de inmigrantes en Indonesia. En aquel momento, ella no podía saberlo, pero esta petición marcó el comienzo de una larga amistad. Taka reflexiona sobre los desafíos que experimentó, así como todo lo que aprendió acompañando a Donya, un hazara de Afganistán, y a otros solicitantes de asilo detenidos.
Los blancos no lloran por los negros

Luis Fernando Gómez Gutiérrez describe su profundamente conmovedora experiencia acompañando a una comunidad afrocolombiana en Buenaventura. Cuenta cómo los trabajadores del JRS se sintieron aceptados de corazón por la comunidad cuando velaron a 'Chila', una activista local asesinada por su trabajo en favor de los derechos humanos. Rememorando los tres días de celebración cristiana de la muerte y resurrección de Jesús, Luis Fernando dice que el acompañamiento del JRS de las comunidades en crisis puede ser un verdadero signo del amor de Dios.
Estar presente en situaciones aparentemente desesperadas

La reflexión de Mohammed Idris es muy íntima. Mohammed es un refugiado de Eritrea que se incorporó al JRS en Malta después de que el equipo le visitara en prisión y siguiera ayudándole tras ser liberado. Su apoyo le hizo sentir que "aún me valoran porque todo esto lo hacen por mí". El trabajo de Mohammed como mediador cultural le brindó la posibilidad de acompañar a sus compañeros refugiados de una manera muy concreta.
Ojos que no ven…

La Hna. Inés Oleaga hace un repaso a su experiencia trabajando con el JRS en Timor Oriental y en la República Democrática del Congo para mostrar que acompañar a los refugiados puede ser una forma muy práctica de protegerles y mostrarles que no todos les han olvidado. "Somos como un puente sobre el abismo que les separa de ese mundo que, en parte, es quien decide lo que les ocurrirá", escribe. "Al ser testigos de lo que pasa y al contar al mundo lo que hemos visto, otros pueden sentirse interpelados por lo que pueden ver a través de nuestros ojos".
Ayudando a curar el mundo

Como devota mujer judía, en más de una ocasión le han preguntado a Shaina Aber cómo llegó a trabajar para una organización católica como el JRS. A lo que suele responder que la misión de acompañamiento la interpela en lo espiritual. Este aspecto del trabajo del JRS, ofrecer amistad y ser testigo de nuestra humanidad común y la naturaleza eterna e incondicional del amor de Dios, es una reminiscencia de su propia tradición religiosa y de la historia de su familia.